Están todos invitados a participar de la presentación del nuevo libro de Abel Maciel. Será el 29 de marzo, 20:30 hs., en la Casa de la Cultura de Presidente Derqui.
La poesía sucede. Entonces, en el trabajo de los días laboriosa va la mano entrelazando aquello que ha de quedar.
Una familia espera.
Abel Maciel, he aquí otro libro nace de sus entrañas. Y es compartido.
Compartir, qué palabra tan inmensa ¡Qué paisaje infinito!
El hombre no duda en su espesura, avanza en los laberintos de su obra, es hambre de universo lo que muestra, son cuerpos deseados los que describe, es la vida y la muerte misma lo que acontece entre las páginas que siguen, en la extensión del misterio.
¿Qué insistencia mueve al poeta en su terquedad de amores estallando entre dolores y nostalgias y ausencias? ¡Qué terrible destino el de naufragar en las orillas de los acantilados donde rompen las olas más oscuras y más claras!
Abel sonríe. Abel se prepara desde temprano para la contienda del día, y empuja por muchos.
Quién sabe tal vez conozca el secreto de la noche y sus fronteras inexactas, quizás se ha revelado ante sus ojos cierta visión del cosmos no apta para los comunes.
Sin embargo, es sencillo su andar. Es uno más en las filas de quienes entienden la cultura como un portal inconmensurable, tan al alcance de todos, tan de mano tendida.
Por eso este libro se une a su clamor.
¡Poesía! ¡Poesía! grita junto a la ronda de amigos al alzar su copa y abrir su casa y preparar la mesa. Quien saborea el pan recién horneado ha de sentir junto al fuego el crepitar de versos existenciales.
Luces y sombras atienden al visitante casual que mira, al espectador curioso que de pasada lee. Luces y sombras desenvainan sus acechanzas. Abel espera.
Sabe que más temprano que tarde ha de germinar cierta semilla que sembró allá lejos, plantada ya hace varios confines.
Luces y sombras para quien permanezca, para quien se atreva a quedarse danzando entre los poemas. Danzando y viviendo.
Por eso, por los pliegues y ocultamientos de la historia, por los jardines secretos, los rojos atardeceres, las prisiones y los intentos, por todo lo que lucha y muere, este libro es una invitación a permanecer, a quedarse hasta el final. En la inexacta medida del tiempo que intenta sin éxito atrapar las estrellas palpitantes.
Abel avanza entre calles atestadas de infelices configuraciones, esquivando estupideces y sembrando persistencia.
Abel avanza.
Victor Koprivsek